Quedarte sin base, top coat o limas a mitad del día es malo para la clienta y para tu bolsillo: compras con prisa, más caro, y pierdes tiempo. Un control simple de materiales lo resuelve y además mejora tus precios.
1. Lista todo lo que usas
Haz un inventario: esmaltes, geles, bases, top coats, removedores, limas, algodón, palitos, guantes, desinfectantes. Anota marca, proveedor, precio pagado y cantidad.
2. Calcula el costo por atención
Este número entra en el precio de cada servicio. Un producto que parece caro puede costar centavos por atención, y uno que parece barato puede pesar más de lo que crees. Mira cómo encaja en cómo calcular el precio de tus servicios.
3. Define un “nivel mínimo”
Para cada producto importante, decide la cantidad en la que toca reponer (por ejemplo, cuando queda una unidad). Así compras con calma y no cuando se acaba.
4. Arma la lista de compras durante la semana
En vez de acordarte en la tienda, anota el producto en cuanto notes que se acaba. Cuando vayas al proveedor, la lista ya está lista y evitas viajes extra y compras por impulso.
5. Compara proveedores
Comprar en mayor cantidad puede bajar el costo por atención, pero solo vale la pena si usas el producto antes de que venza o se dañe. Compara siempre el costo por atención, no solo el precio del envase.
En la app
Successful Manicure tiene un registro de materiales (marca, proveedor, precio, cantidad y unidad) que alimenta el costo de cada servicio, y listas de compras con artículos que marcas al comprarlos.