Los gastos fijos son lo que pagas cada mes, atiendas mucho o poco. Muchas técnicas solo ven el gasto en esmaltes y se olvidan del resto, y por eso creen que ganan más de lo que realmente ganan.
Qué entra como gasto fijo
- Espacio: alquiler del salón o del puesto; parte del alquiler de casa si atiendes allí.
- Servicios: luz, agua, internet, teléfono.
- Transporte: pasajes, combustible, apps de transporte (sobre todo si atiendes a domicilio).
- Impuestos y comisiones: impuestos del negocio, licencias, tarifas fijas del datáfono.
- Difusión: anuncios, herramientas de agenda, tarjetas, empaques.
- Equipos: una reserva mensual para reponer lámpara LED, torno, esterilizador, alicates.
- Formación: cursos y actualización también deben caber en el presupuesto.
Lo que suele quedar fuera (y debería entrar)
- Reposición de equipos: el torno se dañará algún día. Guardar un poco cada mes evita el susto.
- Desechables de uso general que no se pueden atribuir a un servicio concreto.
- Tu propio ingreso: no es “lo que sobra”. Es un costo que debe estar en la cuenta.
Cómo obtener el total
- Reúne extractos y comprobantes de los últimos 3 meses.
- Separa lo del negocio de lo personal. Mezclarlos es el error más común.
- Suma cada categoría y calcula el promedio mensual.
- Divide entre las horas trabajadas para ver cuánto cuesta cada hora. Mira cómo hacer esa cuenta.
Consejo: abre una cuenta aparte (o un “bolsillo” separado en tu app del banco) para el dinero del negocio. Así es mucho más fácil ver qué es costo, qué es ganancia y qué es tuyo.
Por qué esto cambia tu precio
Cada unidad de gasto fijo debe pagarse con las atenciones. Si ignoras parte, el precio sale bajo y la ganancia desaparece. Con el total en mano, pasa a calcular el precio de cada servicio.